1. Prepara el cuarto con la música e indícale que se siente y te espere. No pongas música sexy al principio para que no sospeche.
2. Hazlo esperar un poco y cuando empiece la canción indicada abre la puerta de un sólo golpe (la primera impresión es todo ¿no?)
3. Baja las luces, respira profundo y prepárate. (¡Se vale darle un trago a esa copa de vino!)
4. Si no está sentado jálalo hacia el sillón y después comienza a caminar al rededor del cuarto presumiendo tu cuerpo. Un pie frente al otro, mueve tu cadera en forma de 8, cabeza en alto, pecho al frente. Coquetea con tu mirada, recuerda que todo es cuestión de actitud.
5. Juega con tu bufanda. Acaríciala con las manos, acaricia tus hombros, arquea tu espalda mientras disfrutas de esas caricias. Abrázalo con ella, acarícialo, incluso hasta puedes amarrarlo.
6. Dale la espalda y comienza a quitarte la chamarra lentamente. Mantén el contacto visual por encima del hombro y haz gestos y movimientos sexys mientras sacas los brazos de las mangas. Voltétae y entonces sí, deja que caiga al piso y quédate en brassiere.
7. Voltéate nuevamente y baja el zipper de tu falda. No pierdas el contacto visual, eso lo hace más sexy además de que puedes ir viendo su reacción. Cuando la falda caiga al piso ten cuidado de no quedar enredada en ella.
8. Quítate los zapatos de un solo movimiento y alza la pierna a un mueble para quitarte las medias. Este es de los movimientos más sensuales, pues tienes que quitártelas acariciando tus piernas. Imagina que tus manos son sus manos. Una vez que te las quitas puedes jugar con ellas lanzándolas a su cuello por ejemplo.
9. Quitarte el brasier elevará la temperatura exponencialmente. Hazlo de espaldas y quítate los tirantes lentamente. Que no se caiga, sostenlo contra tu busto con un brazo. Voltea a verlo y deslízalo por debajo de tu brazo. Quita el brazo lentamente, acariciando tu pecho mientras lo haces.
10. Las pantaletas debes quitártelas de una forma sensual. Pon una pierna frente a ti, en forma de punta y deslízalas. Evita la tentación de correr a esconderte abajo de las sábanas. Camina alrededor de él, presume tu cuerpo, acarícialo y deja que él corra hacia ti cuando ya no pueda resistirse más.



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