LA HABANA, Cuba.- Adán
Chávez, hermano mayor del presidente venezolano Hugo Chávez, viajó este
jueves a La Habana para visitarlo en la clínica Cimeq, donde permanece
internado desde su operación el pasado 11 de diciembre. Una visita que
los analistas han interpretado como el adiós definitivo de Adán a su
hermano menor.
En la cabecera de la cama, inseparable
desde que comenzara el tratamiento, permanece su hija mayor, Rosa
Virginia, a quien por cuestiones legales corresponde tomar las
decisiones que afecten al futuro de su padre y presidente, entre ellas
la de una eventual desconexión de la máquina que lo mantiene vivo de
manera artificial.
El esposo de Rosa Virginia y ministro de
Ciencia y Tecnología, Jorge Arreaza, quien escribió ayer en su cuenta
de Twitter que “el equipo médico nos explica que la condición del
presidente Chávez sigue siendo estable dentro de su cuadro delicado”,
después de anunciar la llegada del gobernador Adán Chávez.
“El comandante Chávez sigue batallando
duro y le envía todo su amor a nuestro pueblo. Constancia y
paciencia!!!”, agregó Arreaza al comentar que estaba en compañía del
vicepresidente Maduro y su mujer, Cilia Flores, procuradora de la
República bolivariana.
Desde el día 10 de diciembre todas las
decisiones jurídicas, políticas, sociales, económicas, familiares y
hasta sentimentales del titular del ejecutivo venezolano se han
trasladado a Cuba. Pero el mandatario no se encuentra en condiciones
(está en un coma inducido) para hacerle frente a tantas
responsabilidades, presentes y futuras, como su investidura el 10 de
enero para el cuarto mandato (2013-2019) que ganó en buena lid el 7 de
octubre.
Toda su numerosa familia: sus padres,
cuatro hijos reconocidos públicamente, seis hermanos y una larga lista
de sobrinos tíos y tías, han querido visitarlos para saludarlo y
despedirse, previendo lo peor. Pero no han podido.
Sólo el vicepresidente y canciller,
Nicolás Maduro, pudo coger su mano, que según él Chávez apretó con
fuerza y le rogó que diga la verdad sobre su situación.
Ayer Adán Chávez, que también es
gobernador de Barinas, pudo entrar a verlo, pero ni siquiera su hija de
15 años, Rosinés, quien estuvo este fin de semana en Cuba, no pudo
entrar aunque lo intentó durante cuatro días. Su madre Marisabel
Rodríguez, quien se divorció del mandatario hace unos siete años, viajó
repentinamente a Cuba para buscar a su hija Rosinés.
Maduro no volvió el día 2 de enero a
Caracas, como había anunciado, y decidió quedarse en La Habana, tal vez
para saber de primera mano lo que iba a hablar su rival Diosdado Cabello
con las autoridades cubanas. Y es que Cabello también viajó ayer de
imprevisto a Cuba, cuyas autoridades están preocupadas por saber cómo
van a quedar con las nuevas autoridades venezolanas y sus negocios que
pasan de 6,000 millones de dólares anuales en caso de que faltara
Chávez.
Pero no solamente los representantes del
gobierno venezolano y familiares de Chávez quieren verlo en Cuba.
También los universitarios y políticos. La rectora de la Universidad
Central de Venezuela, Cecilia García Arocha, anunció que junto a otros
académicos, recomiendan que se forme una comisión integrada por
profesores y médicos venezolanos para que viajen a Cuba y comprueben el
estado de salud del presidente Hugo Chávez.
Los políticos también quieren integrar
esa comisión como el alcalde metropolitano Antonio Ledezma y el
gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski. Todos quieren ir a
Cuba para ver al presidente venezolano mientras en Caracas continúan los
rezos y las plegarias por su salud en las plazas e iglesias.



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